Diario de un vagabundo
La vida es un ejercicio para nómades, para seres que deambulan, que vagan de un sitio a otro buscándose, buscándo algo que les muestre que están vivos.
Thursday, July 20, 2006
Thursday, July 06, 2006
Estación de servicio
Friday, June 23, 2006
Para el viaje
Thursday, June 15, 2006
Cambio de posición
Thursday, June 01, 2006
Las ligazones negativas
Los estados de desequilibrio son eso, estados donde nos mantenemos lejos de nuestro centro, donde estamos descentrados, desestructurados, incapaces de parecernos a nosotros mismos. Fundamentar esos estados bajo bellos pretextos, bajo loables palabras para el aplauso público es ya el comienzo de la enajenación. Estamos demasiado acostumbrados a que la sociedad nos diga qué tenemos que pensar que muchas veces nos olvidamos de hacerlo por nosotros mismos. El valor, la constancia, el respeto, la ley. He ahí un bello conjunto de elementos donde a veces pueden esconderse las ligaduras más atroces. Dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Esta tampoco es la excepción. Muchas veces nos olvidamos que un sentimiento negativo nos liga tanto o más hondamente que un sentimiento positivo. Y así nos atamos a montones de cosas bajo el pretexto de pretender vencerlas. Y una y otra vez nos impedimos desligarnos de eso que nos ata como una piedra, como un lastre terrible amarrado al cuello. Es necesario a veces evaluar cual es el objetivo que perseguimos y si el camino elegido no nos aleja más de lo que nos acerca. A veces estamos tan apegados a nuestro ego que no nos damos cuenta que nuestro objetivo declarado se logra más eficientemente por otro camino,y persistimos tontamente en una lucha sin cuartel y sin victoria posible sólo porque tenemos que reafirmar nuestra identidad. No es necesario reafirmar ninguna identidad. Lo importante es reafirmar la felicidad. Cuando nos olvidamos de eso corremos peligro de continuar ligados por lo negativo, sin avanzar. Cuando nos olvidamos que el objetivo es la felicidad (hacerla y difundirla, por decirlo en terminos de pancarta) corremos el peligro de creer que lo importante es vencer. El martirio, en estos casos, es sólo la forma más patetica de la ceguera espiritual.
Thursday, May 25, 2006
Cualquier momento es bueno (dedicado a una amiga)
A alguien que enseña meditación le preguntaron qué momento era el mejor para meditar. El respondió: aquel en que lo necesites. Generalmente vivimos esperando que llegue el momento especial para hacer algo que nos parece especial. Vivimos esperando siempre otro momento para poder vivir. Pero la vida es AQUI y AHORA. Todo lo demás no existe. La gente vive planificando cuándo enamorarse, cuándo hacer tal cosa, cuándo comer tal otra. Se planifica más de lo que se vive. La vida se va en planificaciones más que en vivir la vida misma.Así es como solemos perder la vida, de puro andar esperando que llegue. Pero la vida no llegará nunca, porque ya está aquí. Lo que se necesita es la determianción de vivirla, de dejar de tomar excusas y dedicarse a vivir, a sentirse.La vida hay que tomarla, construirla. Hay que vibrar con la vida para que la vida nos haga vibrar. Eso no es algo que ocurra en la mesa de las planificaciones. Eso requiere tomar el riesgo, atreverse. Y eso solo puede ocurrir Aquí y Ahora. No porque mañana sea tarde, sino porque lo que existe es Hoy. Quien conecta de manera intuitiva con la vida (es decir, sabiendo sin que el intelecto interrumpa) puede dedicarse a vivir. Quien vive intelectualizando, se pierde la única oportunidad que tenía de vivir en serio.
Thursday, May 18, 2006
Mirarse
El discurso a veces, bajo la pretensión de aludir a la realidad, en verdad la elude. La realidad ya no concurre ni discurre, simplemente queda disuelta y en su lugar se establece un espejismo. Una ilusión que en nada ayuda porque se ha vuelto un objeto inútil. Tan inútil como resultaría el dibujo del televisor en el manual de "instrucciones de uso" para quien quisiera ver allí, en la hoja de papel, su programa preferido. Sí claro, el ejemplo es grotesco. Pero en verdad hacemos esto casi siempre cuando se trata de saber quiénes somos, cómo somos, qué queremos. La gente que dice distinguir muy bien entre el discurso y la realidad pierde toda su pericia cuando se trata de esos asuntos. Y entonces empiezan a explicar lo que siempre han pensado, lo que siempre han creído, etc., etc., etc. Y por supuesto uno debiera quedar convencido solo porque empiezan las frases con la palabra siempre, una y otra vez. Pero todo el discurso se derrumba cuando les hace ver que lo que hacen no tiene nada que ver con lo que dijeron, que el que dice que le encanta el aire libre, prefiere cada fin de semana quedarse en su casa a mirar televisión; y al que le hubiera encantado ser director de cine, ni siquiera se ha atrevido a comprarse un libro sobre cómo mirar una película. En fin, cada uno tendrá sus ejemplos cotidianos. La gente se mira más en las palabras que en los echos y eso hace que nunca se encuentre, que nunca se conozca realmente. Alimenta una falsa imagen de sí, como quien alimenta una pompa de jabón: la hace cada vez más débil de lo que cree. Y al final la pompa se rompe y después te dicen que no saben por qué. La gente tiene la adicción de mirarse más en las palabras que en sus echos, porque al fin y al cabo las palabras siempre son más sumisas, más tranquilas, más dóciles, se créen el orden que uno les da, se dejan amaestrar con una docilidad que hasta enternece. Los echos suelen ser mucho más terribles y quien se impresiona de no ser lo que esperaba, suele dirigir la vista hacia otro lado. Pero quien quiera verse, que empiece no por contarse quien es, sino por dejar que sus agendas se lo cuenten.Tal vez reciba una sorpresa.
